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lunes, 20 de septiembre de 2010

Moon

Hace una semana me agencié Moon en Blu-Ray, una película minimalista en la tradición de la ciencia ficción de los setenta, como 2001 o Silent Running. La película trata de una base lunar dedicada a la minería de Helio-3 para uso en reactores de fusión. La base la administra un único ocupante, que casi al final de su estancia de tres años, se da cuenta de que hay cosas que no cuadran...

(No puedo contar más, porque la película se apoya en una trama con vericuetos y no quiero estropear las sorpresas). La película está dirigida por Duncan Jones, hijo de David Bowie, y está protagonizada casi exclusivamente por Sam Rockwell.

El motivo de este post es que desde hace una semana no me quito de la cabeza el tema de la película:



El compositor es Clint Mansell, que ha escrito las bandas sonoras de unas cuantas películas, y que es especialmente conocido por Lux Aeterna, escrita para Requiem for a Dream y utilizada también en la banda sonora de El Señor de los Anillos, y hoy en día, en los tráilers de la mayoría de las películas dramáticas o de acción.

(No confundir con este otro Lux Aeterna de Ligeti, que está en la banda sonora de 2001). Aparentemente, "Lux Aeterna" es un segmento de la misa de Requiem.

Y ahora espero que vosotros tampoco os podáis quitar el tema de Moon de la cabeza.

martes, 5 de enero de 2010

Avatar 3D... ¿el futuro?




Tengo que admitir que no voy mucho al cine. En general suelo ir a ver películas que merezca ver en una pantalla grande. Eso significa que la mayoría de las veces voy a ver espectáculos de acción, y sólo si las críticas son buenas de antemano, lo cual me deja alrededor de una película al año. La última vez que estuve en el cine fue para ver The Dark Knight, y antes de eso... sinceramente no me acuerdo.

Lo que tampoco ayuda es el hecho de que tengo un monitor FullHD de 27 pulgadas, y que he descubierto que las películas Blu-Ray se ven en mi monitor casi mejor que en el cine. Así es que me imagino que la gente que se está montando Home-Theaters con televisiones de más de 40 pulgadas y sistemas de sonido Dolby 7.1 tienen incluso menos motivos que yo para salir de casa.

(Y además, si te haces las palomitas en el microondas no te cobran tres euros por ellas).

Así es que a las distribuidoras de cine se les tiene que ocurrir algo para que la gente vaya al cine. Y si tengo que creer a Wikipedia, uno de los trucos más antiguos para atraer a la gente a las salas de proyección son las películas en 3D.
En estos últimos años se han multiplicado las películas en 3D. Hasta ahora se ha tratado principalmente de películas de animación (incluyendo Up de Pixar y Monsters vs Aliens de Dreamworks), y alguna película de horror. Sin embargo, Pixar parece determinada a desarrollar todos sus películas en 3D en el futuro, y con el brutal éxito de Avatar de James Cameron, y la lista de películas actuales y futuras en 3D que está aquí, estaba empezando a preocuparme un poco.

La forma básica de engañar al cerebro para que crea que una imagen está en 3D es mostrar a cada ojo una imagen ligeramente desplazada lateralmente para que el cerebro, al componer una visión coherente, cree la ilusión de profundidad. Después de todo, esa es la base de la visión binocular.
Hay principalmente dos formas de hacer esto. Una es separar las imágenes para cada ojo por colores, y mostrarlas a la vez (los famosos anaglifos que hay que ver con gafas con una lente azul y la otra roja). La ventaja es que no hay que adaptar la tecnología de proyección.
El segundo método, que es el que se está imponiendo, es separar las imágenes por polarización. Se muestran las imágenes para el ojo derecho e izquierdo alternativamente, cada una con una polarización. El espectador tiene que ponerse unas gafas con cada cristal polarizado en una dirección, de forma que el filtro de cada ojo bloquee la imagen del ojo contrario. Este sistema es el que se está imponiendo últimamente, aunque requiere pantallas y sistemas de proyección nuevos y más sofisticados.

El motivo por el que yo era algo escéptico es que tengo miopía y astigmatismo en ambos ojos con diferentes dioptrías, y me preguntaba si me sería posible ver una película en 3D. Además, siempre he sido completamente incapaz de ver autoestereogramas, lo cual siempre me ha hecho pensar si no hay algo en mis ojos que no está en orden.

(Por no mencionar que tengo propensión a las migrañas).






En cualquier caso, Avatar es una película que había creado cierta expectación en Internet. En gran parte porque James Cameron, su director, no dirigía una película desde Titanic, hace buenos diez años. De James Cameron tengo que decir que  es un director con el que nunca me he aburrido. Si bien sus películas tienden a ser grandes espectáculos de acción, él siempre ha tenido mucho ojo para hacer que las escenas de acción estén bien integradas en la trama de la película, en lugar de ser simples exhibiciones de efectos especiales - aunque sobre esto comentaré más cuando hable de Avatar.

Hace un par de años apareció en Internet un "tratamiento" de James Cameron para Avatar, que tengo que confesar que no llegué a leer (un tratamiento es una historia en prosa pensada para ser adaptada a un guión, con detalles adicionales que no necesariamente se incluyen en el guión final). Cuando hace unos meses aparecieron los primeros trailers de la película, muchos fans de la ciencia ficción se echaron las manos a la cabeza y predijeron un fracaso tremendo para la película.

(En mis experiencias en Internet he llegado a la conclusión de que los fans fieles de cualquier cosa, y en especial los fans de la ciencia ficción son la audiencia más crítica, agria, mezquina y difícil de contentar que existe).

Entretanto, la película no lleva ni un mes en cartelera y ya ha rebasado la barrera psicológica de los mil millones de dólares. Siendo que he leído bastantes críticas positivas de la película, hice acopio de ibuprofeno, me lie la manta a la cabeza y me fui a ver la película ayer... en 3D.

Un tema sobre el que no había encontrado mucha información son las gafas para la proyección en 3D. Las venden junto con la entrada y son una especie de imitación de plástico de unas Ray-Ban Wayfarer. Las gafas son suficientemente grandes como para caber encima de unas gafas graduadas normales, y no me molestaron durante la película.



En cuanto a la película en sí... encontré que Avatar es una película con una trama clásica muy bien hecha. Aunque el argumento es básico y bastante predecible, en ningún momento me aburrí o encontré que los giros de la trama fueran demasiado absurdos o traídos por los pelos. Yo colocaría a avatar en la categoría de películas de aventuras que no insultan la inteligencia más de lo necesario. Como ejemplo de este tipo de películas sugeriría En busca del Arca Perdida, Tigre y Dragón, o más recientemente, Iron Man.

¿La trama? Es la clásica historia del héroe que debe enfrentarse a las adversidades, aprender y luchar para salvar aquello que ama. La estructura en tres actos es típica del 90% de las películas de Hollywood: el primer acto sirve de introducción. El segundo acto presenta el conflicto principal, y el protagonista se enfrenta a las vicisitudes, fracasando al final de este acto. En el tercer acto, el protagonista se rehace, vuelve a enfrentarse al conflicto y se redime, triunfando.

Es el futuro menos cuarto (o el año 2154, para ser exactos), la Tierra está tremendamente degradada, y la humanidad está dando sus primeros pasos en el universo. Orbitando Alfa Centauri B, el planeta Pandora es la luna de un gigante de gas, y es un planeta de frondosas junglas y abundante fauna. Pero lo más valioso es el unobtanium, un mineral que es superconductor a temperatura ambiente y se vende al precio de 20 millones de dólares el kilo.


("Unobtanium" es un guiño a los fans de la ciencia ficción, siendo que es un apodo que se le da a cualquier material con propiedades imposibles. Lo de que es superconductor a temperatura ambiente lo he leído en el wiki de Avatar, dado que en la película no está explicado y da la impresión de que es un mineral antigravitatorio).

La veta más rica de este material resulta estar debajo de una tribu de Na'vi, unos felinos humanoides de tres metros de alto con una cultura tribal. Para negociar con los Na'vi, los humanos crean con ingeniería genética "Avatares", o sea, Na'vi artificiales con un sistema nervioso sincronizado con un operador humano. Éste puede, de forma remota, controlar su avatar y moverse por el entorno de Pandora como si fuera un nativo.

 


El protagonista de la película es Jake Sully, un marine paraplégico que acepta participar en el programa a cambio de que le sea financiado el tratamiento para recuperar la movilidad en las piernas. Jake hace contacto con los Na'vi y aprende sus costumbres hasta integrarse en su tribu... y en un determinado momento debe decidir si su lealtad es con los humanos, empeñados en extraer beneficios de Pandora cueste lo que cueste, o con los Na'vi.

Como se puede ver, el argumento está prácticamente calcado de Bailando con Lobos, y otras muchas películas en las que un hombre blanco se integra en un grupo de nativos y pierde la lealtad a su sociedad original (como El Último Samurai o La Selva Esmeralda). De hecho, a la película se le ha dado el sobrenombre "Bailando con Pitufos" - los Na'vi son azules.

Los personajes están tremendamente estereotipados. Jake Sully es un marine desencantado, y al principio de la película, bastante desagradable, que cambia según va integrandose en la tribu Na'vi. Tenemos también a Sigourney Weaver como la doctora Grace Augustine, (la mentora y figura materna de Jake), Neytiri (la cazadora Na'vi que reluctantemente introduce a Jake a su tribu y se enamora de él), y el coronel Miles Quidritch, (el villano, un militar tremendamente duro que respira napalm, mea keroseno y come metralla para desayunar).
Hay que comentar que los personajes y los temas de la película tienen mucho en común con Aliens, del mismo James Cameron. En fin, si uno no puede plagiarse a sí mismo, ¿a quién se va a plagiar?

Es en el aspecto técnico donde la película brilla. Como ya he comentado más arriba, James Cameron ha tenido siempre talento para integrar los efectos especiales fluidamente en la película. La base militar de los humanos en Pandora es perfectamente plausible, con muchos pequeños detalles para indicar que "esto es el futuro, chaval" - como los displays informáticos transparentes. La base contrasta espectacularmente con el paisaje de Pandora, una jungla salvaje llena de color. Lo curioso es que tenía que recordarme cada diez minutos que la mayor parte del paisaje estaba generado por ordenador - la ilusión es completa.




En un inciso diré que los paisajes de Pandora están más que inspirados (casi diría plagiados) de las portadas de los discos de cierta banda de rock progresivo...

Los Na'vi están completamente generados por ordenador, y al principio me molestaba la forma de moverse de los personajes hasta que se me ocurrió que los movimientos estaban basados en los de un felino, y no los de un primate.




La ilusión de verosimilitud se extiende al equipo que usan los humanos, desde los enormes camiones de transporte de mineral a las lanzaderas y los helicópteros. Especialmente impresionantes son los exoesqueletos que usan los marines.

Tengo que mencionar las escenas de acción. Una vez se han impuesto los efectos especiales por ordenador, he notado que muchas películas incluyen espectaculares (y largas) escenas de acción con acrobacias imposibles y peleas complicadas (y muy coreografiadas). El efecto a menudo... es aburrir. Los duelos con sable láser en la trilogía de prequelas de Star Wars son larguísimos y en mi opinión muy estériles. Las peleas en Matrix Revolutions están tan coreografiadas que me daba más la impresión de que estaban bailando que luchando (por no hablar de una persecución en la autopista con un trailer de nosecuantas ruedas que se me hizo interminable). El ejemplo extremo es Transformers: Revenge of the Fallen (que vi en avión). La primera escena era tan confusa que después de veinte minutos decidí que prefería pasar el rato con Tina Fey en un capítulo de 30 Rock.
En Avatar, en cambio, la acción siempre tiene un sentido, y es fácil de seguir.

Y para concluir, ¿cual es mi opinión sobre la proyección en 3D? Pues... en mi opinión, esto es el futuro. James Cameron no sólo utiliza el 3D en las grandes escenas de acción. Hay muchos toques sutiles a lo largo del film en los que el 3D es utilizado con habilidad. Durante la mayor parte de la película, los actores parecen moverse en un escenario con profundidad. Por ejemplo, al principio de la película, Jake se despierta después de estar hibernado durante el vieje a Pandora. La escena sucede en la nave espacial que le ha traído, en una enorme sala en estado de ingravidez con filas y filas de nichos de hibernación, otros marines despertándose y técnicos flotando de un lado a otro asistiéndoles. La ilusión de espacio es muy buena.

Hay momentos en que hay múltiples elementos en el aire (hojas, motas de polvo), en que parece que estén flotando por encima de las primeras filas. En definitiva, utilizada con habilidad, la proyección en 3D puede ayudar a mejorar la experiencia de ver películas.
Y ni siquiera acabé con dolor de cabeza.



 Para concluir este mamotreto de post, diré que en conclusión, Avatar es una película con una estructura clásica y sin grandes sorpresas, con unos valores de producción muy altos, gran calidad técnica, y que cumple su cometido de entretener.

Quien busque una reflexión sobre la condición humana, personajes complejos o nuevas formas de narrativa cinematográfica no las encontrará. Pero de cuando en cuando, siempre está bien volver a disfrutar de la historia del Héroe, si está bien contada.

Y ahora, a ver si hay más películas en 3D que valga la pena ver este año...

domingo, 5 de julio de 2009

Reboot!

Que la industria del cine estadounidense se devora a si misma no le va venir de nuevas a nadie. Como uno puede imaginarse, cuando se habla de una "industria" se habla de producir cosas para ganar dinero, y cuando se invierte tanto dinero en una película como en Hollywood, uno espera un buen retorno de inversion. Lo cual significa que uno tiene que dirigirse al mínimo común denominador, para que la película la vean tanta gente como sea posible... y atenerse a historias bien conocidas.

Por un lado están las interminables secuelas de ciertas películas taquilleras. Luego están los remakes - volver a hacer películas antiguas con actores en auge, cambiando el guión para los gustos actuales.

(Que los remakes tengan sentido artístico es otra cuestión, porque no he oído que nadie prefiera el Psycho de Gus van Sant al Psycho de Hitchcock, o el Lolita de Adrian Lyne al Lolita de Kubrick).

Revisitar viejas historias, adaptarlas y darles un giro personal es tan antiguo como la rueda. Uno sólo tiene que pensar en las múltiples adaptaciones de la historia de Don Juan, la lista de óperas basadas en el mito de Orfeo, o el hecho que la Eneida de Virgilio es una especie de secuela (o spin-off) de la Ilíada de Homero.

Pero hay un fenómeno relativamente reciente, que es el reboot, un término informático que significa "rearranque", y que, con el significado de "rearrancar una historia", creo que se utilizó más a menudo en el mundo del cómic. Un reboot consiste, pues, en volver a empezar una historia serial, conservando el planteamiento inicial de la historie e ignorando todo lo que vino antes.

Un reboot sólo tiene sentido en historietas contadas de forma serial. Algunos cómics tienen más de cincuenta años de historia, y por tanto, muchísimo material que tener en cuenta a la hora de mantener la consistencia interna de la historia. Superman debutó en 1938, así es que a estas alturas tendría que combatir villanos con su superandador, y su superdentadura postiza. Para evitar esto, de cuando en cuando se hace borrón y cuenta nueva (normalmente en un gran evento cósmico) y se reinicia la serie como si los últimos quinientos números de la serie no hubieran ocurrido.
Esto ha sucedido múltiples veces con Superman (especialmente popular fue la "muerte de superman" en los noventa), y quien tenga tiempo y ganas puede echarle un vistazo a la historia y metamorfósis de Green Lantern en este post.

El problema con series tan largas es el bagaje que se acumula. Una vez se definen unos personajes, y esos personajes tienen años de peripecias y traumas, es difícil llevar la historia en otra dirección sin contradecir todos esos años de experiencias, y sin que los fans expresen su santa indignación.
Este es el punto clave: en general, los fans de los comics y la ciencia ficción exigen consistencia interna. Supongamos que en un número del cómic, Lex Luthor contrae un virus y tiene que tomar un suero cada séis horas para sobrevivir. Si varios años después, Lex Luthor se estrella en las montañas con su avión y pasa una semana hasta que es rescatado sin efectos nocivos, los fans se presentarán en la redacción de DC Comics con antorchas y horcas.
Así es que un evento menor años atrás constriñe el tipo de historias que se pueden contar con un personaje. Históricamente, nunca se han contado relatos tan largos, contados por tanta gente distinta, y esperando que tengan un mínimo de consistencia.

Sin salir del mundillo de los cómics, tomemos a Batman. La primera película moderna de Batman fue un evento mediático, al que siguieron otras tres películas (Batman Returns, Batman Forever y Batman y Robin), progresivamente más tontas y con menos recaudación. No queriendo abandonar un filón así, los propietarios de la franquicia decidieron "rearrancarla", con la sorprendentemente buena Batman Begins, y la aún mejor The Dark Knight.

Pongamos el ejemplo de Star Trek. Tenemos la serie original, la serie animada, the Next Generation, Deep Space Nine, Voyager, Enterprise y una docena de películas. Con el interés decaído, lo mejor que se les ocurre es tirar treinta años de leña muerta por la borda y volver a los personajes originales con nuevos actores en Star Trek, que no es una "precuela", sino un nuevo arranque.

En Star Wars, con séis películas, unas cuantas series animadas y centenares de libros, la cosa se ha puesto tan compleja que han tenido que definir "niveles de cánon", o sea, cosas que son "reales", cosas que son "reales" pero se pueden contradecir, y cosas que "no cuentan".

Otra variante del reboot es el "re-imagining". Se toma el material original, se respetan aproximadamente las tramas y los personajes... y se le da la vuelta completamente al contexto de la historia.

Battlestar Galactica fue una serieta de ciencia ficción relalizada al rebufo de Star Wars a finales de los setenta (lo cual se nota en los cortes de pelo, la ropa y la música disco). La serie la pusieron en España a principios de los ochenta, la época de las hombreras, el bollicao, y las eternas reposiciones de Verano Azul, así es que los críos estábamos entusiasmados.

Viéndola hoy en día, la serie está muy bien... para críos de diez años. En cada capítulo hay una docena de clichés televisivos de la época, los personajes son de cartón, y para una serie de ciencia ficción, los argumentos de muchos capítulos están copiados o de series de vaqueros o bélicas, con incluso un par de capítulos resolviendo crímenes. Como ya digo, la sería me seguiría encantando si tuviera diez años.


En el 2002, a un guionista de Star Trek se le ocurrió tomar la serie original y darle un toque de... realismo. Con bastante escepticismo, y la obstinada resistencia de los fans de la serie original (¿hay fans adultos de la serie original?), se produjo una miniserie de dos capítulos, bastante bien escritos, con decente actuación, y actualizando lo que nos gustaba de la serie original a la gente que hoy en día somos adultos.


La miniserie cuajó, y fue seguida por cuatro temporadas, de las cuales las dos primeras y la primera mitad de la tercera son muy buenas, la segunda mitad de la tercera y la cuarta son algo irregulares con muy buenos capítulos y otros de relleno, y el último capítulo nos dejó a muchos algo perplejos.
Si la serie original era una serie ligera de aventuras en el espacio, la nueva serie es un drama militar en el espacio, con personajes y conflictos razonablemente realistas, mucha angustia existencial, sexo, y quizá demasiadas referencias a eventos actuales como la guerra de Irak o el 9-11.

Y después de esta verborrea llego al motivo de este post: están haciendo una nueva versión de V.


La serie original fue un verdadero hit en España (con el atenuante de que sólo habían dos canales de televisión). Basándose en la ocupación nazi de la segunda guerra mundial, la serie contaba las peripecias de unos alienígenas reptilianos, escondidos bajo maquillaje que les hacía parecer humanos, a los que se enfrentaban un puñado de rebeldes, en inferioridad de condiciones.

He visto recientemente un par de capítulos, y como Battlestar Galactica, hay en cada capítulo de V docenas de clichés y cosas que no tienen sentido. La serie sigue siendo entretenida, sin embargo, y Jane Badler (Diana), tiene un morbo que se me escapaba cuando tenía diez o doce años.

El trailer de la nueva serie se puede ver aquí:



Es una pena que hayan cambiado los uniformes rojos por trajes más discretos de color gris (aunque un uniforme militar rojo sólo tiene sentido en la mente de un crío de diez años o en el ejército británico). El líder de los visitantes es una tal "Anna", que posiblemente sea la contrapartida de Diana en la serie original, y que está interpretada por la deliciosa Morena Baccarin, a la que alguno recordará por el papel de Inara, una prost... estoooo, Compañera Registrada en Firefly.

Del trailer no se puede decir mucho. Hay un indicio al final de que los alienígenas son reptilianos tras las máscaras humanas, pero parece que esta vez quieren centrarse más en el ángulo religioso que en establecer un paralelo con la segunda guerra mundial.
Deseoso estoy ya de leer las trifulcas en Internet entre los fans de la vieja serie y los fans de la nueva...

A modo de conclusión, diré que tengo la impresión de que cada vez se reúsan las historias en menos tiempo. Como ya digo, reciclar y reinterpretar historias es algo humano, y de hecho, es hoy en día más difícil con las leyes de la propiedad intelectual. Pero bien está, si reinterpretando la historia se hace mejor...

...lo cual muy habitualmente no es el caso. Que se lo digan a George Lucas.