Este es mi primer intento de fotografiar la Luna con mi cámara nueva:
Lo sorprendente es que, a pesar de ser una fotografía nocturna, he tenido que poner la sensibilidad más baja (ISO 100) y elegir una velocidad relativamente alta (1/60) y un diafragma cerrado (f/11) para que salieran detalles de la Luna en la foto en lugar de un manchurrón blanco.
La Luna pasa por delante de mi balcón todos los días, así es que sospecho que no es la última vez que la fotografío...
sábado 5 de diciembre de 2009
martes 1 de diciembre de 2009
Bienvenido
El pasado viernes, 27.11.2009, alrededor de la una de la tarde trajo mi hermana al mundo a su primer hijo, mi sobrino Luis. El chaval se llama como yo, y si es verdad eso que decían los romanos de nomen est omen, no estarías tan tranquilo si supieras la que te espera, muchacho.
En fin, bienvenido a la Tierra. A fecha de hoy somos casi siete mil millones de personas en este planeta. De ellos, alrededor de la tercera parte vive en condiciones de extrema pobreza. A tí posiblemente no te falte de nada en la vida, así es que puedes considerarte afortunado de haber nacido donde has nacido. Durante la mayor parte de la historia hemos estado todos bastante ocupados con las necesidades básicas, como buscar algo que comer o un techo bajo el que dormir. Esto va siendo menos necesario desde los últimos cien años o así, de forma que ahora gastamos el tiempo que nos queda libre en interminables discusiones sobre como emplear ese tiempo.
Si quieres un consejo, te diré que te entretengas los próximos veinte o treinta años en encontrar qué es lo que te gusta hacer, y te pases el resto del tiempo haciéndolo. Lo que te sugeriría es que ocuparas el tiempo en algo productivo, o al menos, interesante.
(Otro consejo: cuando te propongas hacer algo, lo que quiera que sea, vale la pena molestarse en hacerlo bien).
Vas a ver enseguida que, con tanta gente en este planeta, a veces no es fácil tratarse con ellos. El curso de acción más sencillo es este: trata a la gente como te gustaría que te trataran a tí. Eso lo sabemos desde hace muchísimo tiempo. Los detalles de poner este principio en práctica son bastante más complicados, pero para empezar debería bastar.
La situación a día de hoy es que, al parecer, los buenos tiempos que ya duran unos sesenta años podrían acabarse. Las cosas que necesitamos para vivir tan bien como vivimos son limitados, y si nadie tiene una buena idea podría ser que tengas que vivir una vida peor que la de tus padres y tus abuelos.
En cualquier caso, verás que a tu derecha hay una pila de ladrillos y herramientas, y estamos todos esperando a que seas suficientemente mayor como para ponerte a construir el futuro con todos nosotros. Quien sabe, a lo mejor puedes darnos un un par de ideas nuevas sobre como poner cimientos o construir arcos.
En fin, recuerda que estás aquí sólo de paso, y cuando en un futuro lejano tengas que irte, procura dejar tu rincón del planeta mejor que como te lo encontraste.
Aprovecha la tranquilidad que tienes ahora, porque no durará mucho.
Un saludo de tu tío,
El Salsero
En fin, bienvenido a la Tierra. A fecha de hoy somos casi siete mil millones de personas en este planeta. De ellos, alrededor de la tercera parte vive en condiciones de extrema pobreza. A tí posiblemente no te falte de nada en la vida, así es que puedes considerarte afortunado de haber nacido donde has nacido. Durante la mayor parte de la historia hemos estado todos bastante ocupados con las necesidades básicas, como buscar algo que comer o un techo bajo el que dormir. Esto va siendo menos necesario desde los últimos cien años o así, de forma que ahora gastamos el tiempo que nos queda libre en interminables discusiones sobre como emplear ese tiempo.
Si quieres un consejo, te diré que te entretengas los próximos veinte o treinta años en encontrar qué es lo que te gusta hacer, y te pases el resto del tiempo haciéndolo. Lo que te sugeriría es que ocuparas el tiempo en algo productivo, o al menos, interesante.
(Otro consejo: cuando te propongas hacer algo, lo que quiera que sea, vale la pena molestarse en hacerlo bien).
Vas a ver enseguida que, con tanta gente en este planeta, a veces no es fácil tratarse con ellos. El curso de acción más sencillo es este: trata a la gente como te gustaría que te trataran a tí. Eso lo sabemos desde hace muchísimo tiempo. Los detalles de poner este principio en práctica son bastante más complicados, pero para empezar debería bastar.
La situación a día de hoy es que, al parecer, los buenos tiempos que ya duran unos sesenta años podrían acabarse. Las cosas que necesitamos para vivir tan bien como vivimos son limitados, y si nadie tiene una buena idea podría ser que tengas que vivir una vida peor que la de tus padres y tus abuelos.
En cualquier caso, verás que a tu derecha hay una pila de ladrillos y herramientas, y estamos todos esperando a que seas suficientemente mayor como para ponerte a construir el futuro con todos nosotros. Quien sabe, a lo mejor puedes darnos un un par de ideas nuevas sobre como poner cimientos o construir arcos.
En fin, recuerda que estás aquí sólo de paso, y cuando en un futuro lejano tengas que irte, procura dejar tu rincón del planeta mejor que como te lo encontraste.
Aprovecha la tranquilidad que tienes ahora, porque no durará mucho.
Un saludo de tu tío,
El Salsero
viernes 13 de noviembre de 2009
Windows "Security"
Estoy entretenido haciendo las maletas para New york, pero esto es muy gordo y tengo que escribir un post sobre ello.
Resulta que mi hotel en Manhattan tiene WiFi gratis, y estaba considerando llevarme un laptop para no tener que pagar en un Internet Cafe. La cosa es que mi laptop no lo había encendido desde el 2005... y se me había olvidado mi contraseña de usuario.
Así es que, chicos, apuntáos los siguientes pasos si se os olvida vuestra contraseña en Windows XP:
- Arrancad el ordenador en modo seguro pulsando F8 durante el arranque.
- Windows se iniciará con la cuenta de administrador por defecto, que en las versiones en español se llama "Administrador". Esta cuenta, por defecto, no tiene contraseña. Arrancando el sistema normalmente no se puede hacer login con esta cuenta (lo he intentado).
- Abrid una ventana de la línea de comandos. La forma más rápida es abrir el menú de inicio, y en la entrada "Ejecutar programa", escribir "cmd".
- Una vez en la línea de comandos, escribid "net user" para ver todas las cuentas de usuario en el ordenador.
- Si vuestra cuenta se llama "fulanito", escribid "net user fulanito *" (lo del final es un asterisco).
- Windows os pedirá una nueva contraseña para la cuenta "fulanito", sin pedir la contraseña antigua.
- Reiniciad Windows, y haced login con vuestra cuenta y la nueva contraseña. Hala, ahora ya estáis hechos unos hackers.
No tengo que decir que esto se puede hacer con cuentas que no sean vuestras. Claro, que como sóis buena gente, estoy seguro de que no se os va a ocurrir.
Resulta que mi hotel en Manhattan tiene WiFi gratis, y estaba considerando llevarme un laptop para no tener que pagar en un Internet Cafe. La cosa es que mi laptop no lo había encendido desde el 2005... y se me había olvidado mi contraseña de usuario.
Así es que, chicos, apuntáos los siguientes pasos si se os olvida vuestra contraseña en Windows XP:
- Arrancad el ordenador en modo seguro pulsando F8 durante el arranque.
- Windows se iniciará con la cuenta de administrador por defecto, que en las versiones en español se llama "Administrador". Esta cuenta, por defecto, no tiene contraseña. Arrancando el sistema normalmente no se puede hacer login con esta cuenta (lo he intentado).
- Abrid una ventana de la línea de comandos. La forma más rápida es abrir el menú de inicio, y en la entrada "Ejecutar programa", escribir "cmd".
- Una vez en la línea de comandos, escribid "net user" para ver todas las cuentas de usuario en el ordenador.
- Si vuestra cuenta se llama "fulanito", escribid "net user fulanito *" (lo del final es un asterisco).
- Windows os pedirá una nueva contraseña para la cuenta "fulanito", sin pedir la contraseña antigua.
- Reiniciad Windows, y haced login con vuestra cuenta y la nueva contraseña. Hala, ahora ya estáis hechos unos hackers.
No tengo que decir que esto se puede hacer con cuentas que no sean vuestras. Claro, que como sóis buena gente, estoy seguro de que no se os va a ocurrir.
¿Una partidita de ajedrez, doctor Falken?
sábado 31 de octubre de 2009
Que me pongan Salsa
Componiendo el post de la IAA encontré las fotos que hice en diciembre del año pasado en el festival de Salsa de latin.de en Ludwigsburg.
El festival es en la Musikhalle en el centro de Ludwigsburg, que como se puede ver es un antiguo palacio acondicionado para este tipo de eventos. Las fotos que hice, las hice sin flash, porque con el flash me habría cargado la calidez del ambiente.
Esta fue la coreografía de mi escuela el año pasado:
(Para poner videos de salsa tengo que enterarme de cómo subir videos a youtube, porque con la nueva interfaz de blogger.com ya no se pueden subir videos directamente).
Este año estamos preparando otra coreografía para actuar, aunque no es tan complicada como la del año pasado. Me permito apuntar que la figura del final dándole la vuelta a la mujer la sé hacer, la he hecho un par de veces, pero nunca bailando, y como dice Zeynep, las acrobacias en una coreografía son impresionantes pero baratas, porque distraen de tu verdadera habilidad para bailar.
(Intenta hacer algo así en una sala llena de gente, listo).
De izquierda a derecha: Zeynep y Ronny, Anja y Anton (detrás) y Judit y Kamil. La foto está sacada desde el balcón del segundo nivel, y como anécdota divertida diré que para hacer esta foto estuve a punto de llegar a las manos con un tipo que no me dejó sitio para arrimarme al borde del balcón, y acabé sacando las fotos de los shows subiéndome a una mesa.
(En aquel momento no encontré la anécdota divertida).
La coreografía que estamos preparando la hemos representado una vez delante de público y fue bastante bien, aunque sospecho que encima de un escenario así tiene que dar bastante más respeto.
Y que no se me olvide que tengo que agenciarme un chaleco nuevo, porque el que tengo es de un traje viejo y me está dos tallas demasiado grande.
domingo 18 de octubre de 2009
IAA 2009 en Frankfurt
Hace un par de semanas me tomé un día libre para visitar la IAA en Frankfurt con un compañero de trabajo. Aún siendo un día entre semana, nos encontramos con que el recinto estaba completamente lleno (crisis? qué crisis?).
Estuvimos en la feria de muestras de Frankfurt unas siete horas, con una media hora de pausa para comer, y aún así nos dio el tiempo justo para echar un vistazo a las naves donde estaban las marcas principales, y hacer unas cuantas fotos aprisa y corriendo. Le estoy pillando el truco aún a mi réflex, y a veces me cuesta encontrar la exposición correcta para los coches, que están fuertemente iluminados con focos, mientras que el resto del recinto está más bien oscuro. Mi compañero Peter, que tiene una Canon algo mejor que la mía, y un ojetivo Sigma brutal, suele tirar las fotografías con prioridad al diafragma, mientras que yo, acostumbrado a hacer fotos con poca luz, las suelo hacer con prioridad al obturador. Habrá que experimentar un poco.
Pero aquí están las fotos:
Estuvimos en la feria de muestras de Frankfurt unas siete horas, con una media hora de pausa para comer, y aún así nos dio el tiempo justo para echar un vistazo a las naves donde estaban las marcas principales, y hacer unas cuantas fotos aprisa y corriendo. Le estoy pillando el truco aún a mi réflex, y a veces me cuesta encontrar la exposición correcta para los coches, que están fuertemente iluminados con focos, mientras que el resto del recinto está más bien oscuro. Mi compañero Peter, que tiene una Canon algo mejor que la mía, y un ojetivo Sigma brutal, suele tirar las fotografías con prioridad al diafragma, mientras que yo, acostumbrado a hacer fotos con poca luz, las suelo hacer con prioridad al obturador. Habrá que experimentar un poco.
Pero aquí están las fotos:
BMW tenía algunos clásicos a la entrada de su pabellón
Este es uno de los bloques de hielo que estaban distribuidos por el pabellón de BMW. Es hielo de verdad, lo toqué para comprobarlo.

Un concepto de híbrido de BMW, el Vision. Alrededor de todo el pabellón de BMW había una pista por la que circulaban coches todo el rato (se ve en la parte alta de la foto).
Una Harley-Davidson con todas las de la ley. Un día de estos...
"Capitán América", la moto de Easy Rider.
Un seiscientos, que merece la pena mencionar porque es el coche donde fue concebida gran parte de mi generación.
Un range extender, un componente que podría hacerse popular próximamente. Se trata de un motor de gasolina de dos tiempos para complementar al motor eléctrico en los híbridos.

Peugeot tenía también unos cuantos híbridos y eléctricos para mostrar.
Un estudio de Peugeot de coche pequeño para la ciudad. No sé lo que fuman los diseñadores, pero quiero indicar que la parte de delante del coche está a la derecha de la foto.


Un concepto de híbrido de Lexus

PIMP MY RIDE!! En serio, me imagino el segmento de mercado que persigue Citroen con este coche. El interior, como puede verse, es de terciopelo. Me figuro que el equipo de sonido reproduce sólo los grandes éxitos de Village People.
Ford tenía un recinto bastante grande, pero poco de interés, aparte del trabajo de pintura de la mayoría de los coches que tenían expuestos. Aquí tenemos el coche de Starsky y Hutch, si fueran una pareja de peluqueros gays, en lugar de duros policías en el sur de California.

Un coche de hidrógeno de Mazda, pero de combustión, en lugar de células de fuel. Estos chicos si que saben: van y me montan el sistema en un deportivo RX-8, en lugar de ponerlo en un utilitario B-Klasse como nosotros.
Un Mazda MX-5 "superligero". No tiene ni parabrisas, ni retrovisores, ni capota.

El recinto del grupo Volkswagen estaba lleno hasta los topes, así es que hice muy pocas fotos. Me sorprendió ver muy pocos coches eléctricos o híbridos. Aún así, se me paso el Audi E-tron, que no ví.
El Audi R8 en cromado. Mi próximo coche quiero que tenga ese acabado también.
Aquí están los Lamborghini
Perdón - aquí están los Lamborghini. La gente se amontonaba allá donde hubieran marcas de lujo, y tuve que ofrecer favores sexuales a tres personas para hacer esta foto.
A la entrada del Pabellón de Daimler habían plataformas con pares de coches, comparando antiguos clásicos con coches experimentales actuales.
Ahhh... nuestro querido F-Cell. Aquí hay una réplica cortada por la mitad para que se vea dónde van los componentes (la foto está hecha desde el capó del coche mirando hacia la parte trasera).
La célula de fuel en sí, que está debajo del suelo del coche. A la izquierda está la unidad de distribución de corriente. El controlador (donde hay software mío) estaría debajo de la célula de fuel.
Un par de vistas de un F-Cell completo. Como se puede ver, las emisiones de dióxido de carbono son nulas... exceptuando las que se producen al fabricar el hidrógeno, que muy astutamente no se cuentan en las declaraciones a la prensa. Si se produce el hidrógeno por electrólisis, la electricidad en Alemania procede en gran parte de centrales térmicas que queman carbón...
(Y luego le tienen aversión a la energía nuclear, pero ese es otro tema bastante espinoso).

Y pasamos a los tuners de lujo. Este ejemplo es un Lamborghini pintado como si fuera un avión. En fin, si uno tiene dinero como para comprarse uno, bien está personalizarlo un poco para que no sea igual que todos los otros Lamborghini que circulan por la calle...
(Dicho con un montón de sarcasmo).
Y aquí está Mansory, un tuner de ultralujo. El coche de arriba es un Bugatti Veyron, y el de abajo es un Aston Martin DB9. Los muchachos modifican completamente el coche - lo que se ve es la carrocería de fibra de carbono, que substituye a la original. Y eso para empezar. Vale la pena mirar el catálogo aquí, donde están detalladas todas las modificaciones que les hacen a los coches.

El Tesla Roadster sin carrocería. Como se puede apreciar, el paquete de baterías (la caja negra atrás) es brutal de grande, y pesa muchísimo - mi compañero Peter y yo intentamos levantarlo entre los dos y no pudimos. Otra cosa curiosa de la que se dio cuenta Peter es que las piezas del chasis no están soldadas, sino pegadas con resina epoxy. Supongo que para ahorrar peso.

Aston Martin estaba presentando el nuevo Rapide, pero lo tenían apartado en una carpa y había que hacer cola para entrar, así es que me limité a hacerle un par de fotos al Vantage. Me hace gracia el muchacho al lado del coche, como un Daniel Craig en pequeñito. "Algun día, hijo mío, cuando seas un agente secreto como yo, también tendrás uno de estos".
¡FERRARI! La afluencia de gente estaba incluso peor que con los Lamborghini.
La foto del Ferrari 458 rojo no es mía, es de Peter. Ya que escribo sobre Ferrari, me parecía un sacrilegio no poner uno rojo, al menos.
Y por último Hyundai. Los chicos de Hyundai sí que saben: mientras que todas las marcas tenían azafatas en sus pabellones, los de Hyundai eran los únicos que tenían a las chicas explícitamente dentro de los coches. Como si nos hiciera falta otro incentivo a los hombres para mirar coches...
Y hablando de azafatas, o Messebabes, como se les conoce cariñosamente aquí en Alemania: mi compañero Peter las estuvo fotografiando todo el tiempo, y yo no me atreví hasta el final, cortado que soy. El hecho es que las marcas ponen a las muchachas allí para que las miren, y normalmente se prestaban a posar si se les pedía con educación. Como digo, tengo mucho que aprender. Pero por cortesía de Peter, aquí hay unas cuantas de las Messebabes que estuvo fotografiando:
Y esto es todo por hoy, chicos. A la próxima vez, fotos del Caribe.
El pabellón de BMW desde arriba, donde se aprecia la afluencia de público. Y esto un martes a eso de las once de la mañana.
Un concepto de híbrido de BMW, el Vision. Alrededor de todo el pabellón de BMW había una pista por la que circulaban coches todo el rato (se ve en la parte alta de la foto).
Una Harley-Davidson con todas las de la ley. Un día de estos...
Un seiscientos, que merece la pena mencionar porque es el coche donde fue concebida gran parte de mi generación.
Un concepto de Michelin de rueda con motor eléctrico incorporado y suspensión también eléctrica. No son los primeros en tener esta idea, y me tiene algo intrigado. En un coche hay peso amortiguado (todo lo que está soportado por la suspensión) y peso no amortiguado (lo que no está soportado por la suspensión, o sea, las ruedas). En general, cuanto menor sea el peso no amortiguado, mejor es la amortiguación y el manejo del coche (por eso, por ejemplo, tiene mejor respuesta un coche con llantas de aleación que con llantas de acero). Poner un motor en una rueda aumenta enormemente el peso de ésta, así es que sospecho que quieren compensar la pérdida de prestaciones con la suspensión eléctrica, que estará controlada por un procesador.
Peugeot tenía también unos cuantos híbridos y eléctricos para mostrar.
Un estudio de Peugeot de coche pequeño para la ciudad. No sé lo que fuman los diseñadores, pero quiero indicar que la parte de delante del coche está a la derecha de la foto.
Otro eléctrico, esta vez de Toyota
El Prius, la madre del cordero de los híbridos. Toyota presentaba una gama bastante amplia de variantes del Prius
Un concepto de híbrido de Lexus
Un concepto de Citroen de... no sé seguro de qué. De verdad que me gustaría tener en el despacho lo que fuman los ingenieros franceses. Habian dos azafatas en el coche, y con las falditas tan cortas que llevaban las chicas de Citroen, se montó bastante revuelo cuando se bajaron. Yo me lo perdí, porque estaba entretenido haciendo fotos de la parte de atrás del coche.
El Opel Ampera, un eléctrico de Opel al que le están haciendo mucha publicidad en Alemania.
Un concepto bastante curioso de Volvo. Me gusta el techo transparente.
Un coche de hidrógeno de Mazda, pero de combustión, en lugar de células de fuel. Estos chicos si que saben: van y me montan el sistema en un deportivo RX-8, en lugar de ponerlo en un utilitario B-Klasse como nosotros.
No, en serio, aparentemente echan substancias psicotrópicas en el agua en Francia. Renault tenía, sorprendentemente, unos cuantos conceptos de coches eléctricos, y este está dirigido al segmento del Smart, o sea, un coche diminuto para circular por la ciudad. Me encanta el display digital delantero: al fin puedo decirle al tipo de delante mío lo que pienso de su madre.
El recinto del grupo Volkswagen estaba lleno hasta los topes, así es que hice muy pocas fotos. Me sorprendió ver muy pocos coches eléctricos o híbridos. Aún así, se me paso el Audi E-tron, que no ví.
El Audi R8 en cromado. Mi próximo coche quiero que tenga ese acabado también.
Aquí están los Lamborghini
Perdón - aquí están los Lamborghini. La gente se amontonaba allá donde hubieran marcas de lujo, y tuve que ofrecer favores sexuales a tres personas para hacer esta foto.
A la entrada del Pabellón de Daimler habían plataformas con pares de coches, comparando antiguos clásicos con coches experimentales actuales.
(Y luego le tienen aversión a la energía nuclear, pero ese es otro tema bastante espinoso).
Un Smart "plug-in", o sea, que se puede enchufar a la red eléctrica. En teoría sería la forma más conveniente de introducir coches eléctricos sin mucho gasto de infrestructura. En la práctica, habría que instalar enchufes en todos los sitios donde se aparcan coches, y mucha gente aparca el coche en la calle, donde no se pueden instalar enchufes. Sin contar con la carga que eso supondría para la red eléctrica. El otro problema es que, con una conexión normal a la red (230V / 50 Hz), se tarda ocho horas en cargar un coche que va a tener una autonomía de unos 120 kilómetros.
Y pasamos a los tuners de lujo. Este ejemplo es un Lamborghini pintado como si fuera un avión. En fin, si uno tiene dinero como para comprarse uno, bien está personalizarlo un poco para que no sea igual que todos los otros Lamborghini que circulan por la calle...
(Dicho con un montón de sarcasmo).
El Tesla Roadster, un deportivo eléctrico. Es interesante, porque Daimler ha comprado una participación en Tesla Motors, y hay una colaboración estrecha entre ambos para desarrollar baterias. Además, algún fantasma de Daimler estuvo este verano dando vueltas por el recinto de Nucellsys con uno. No es que me de envidia, ni nada...
El Tesla Roadster sin carrocería. Como se puede apreciar, el paquete de baterías (la caja negra atrás) es brutal de grande, y pesa muchísimo - mi compañero Peter y yo intentamos levantarlo entre los dos y no pudimos. Otra cosa curiosa de la que se dio cuenta Peter es que las piezas del chasis no están soldadas, sino pegadas con resina epoxy. Supongo que para ahorrar peso.
Llegamos a los Porsches. Por desgracia, no pude hacerle fotos al Panamera, que es el nuevo Porsche de cuatro puertas. Con él, los conductores de Porsche pueden al fin ir al IKEA y cargar en el coche una estantería Billy como todos los demás.
Aston Martin estaba presentando el nuevo Rapide, pero lo tenían apartado en una carpa y había que hacer cola para entrar, así es que me limité a hacerle un par de fotos al Vantage. Me hace gracia el muchacho al lado del coche, como un Daniel Craig en pequeñito. "Algun día, hijo mío, cuando seas un agente secreto como yo, también tendrás uno de estos".
¡FERRARI! La afluencia de gente estaba incluso peor que con los Lamborghini.
La foto del Ferrari 458 rojo no es mía, es de Peter. Ya que escribo sobre Ferrari, me parecía un sacrilegio no poner uno rojo, al menos.
Y por último Hyundai. Los chicos de Hyundai sí que saben: mientras que todas las marcas tenían azafatas en sus pabellones, los de Hyundai eran los únicos que tenían a las chicas explícitamente dentro de los coches. Como si nos hiciera falta otro incentivo a los hombres para mirar coches...
Y hablando de azafatas, o Messebabes, como se les conoce cariñosamente aquí en Alemania: mi compañero Peter las estuvo fotografiando todo el tiempo, y yo no me atreví hasta el final, cortado que soy. El hecho es que las marcas ponen a las muchachas allí para que las miren, y normalmente se prestaban a posar si se les pedía con educación. Como digo, tengo mucho que aprender. Pero por cortesía de Peter, aquí hay unas cuantas de las Messebabes que estuvo fotografiando:
Y esto es todo por hoy, chicos. A la próxima vez, fotos del Caribe.
martes 6 de octubre de 2009
El ocaso de los cadetes del espacio, parte V: Júpiter y más allá del infinito
Hay una diferencia importante entre colonización del espacio, que es lo que he estado comentando en los últimos cuatro posts, y exploración del espacio. La exploración no tripulada del espacio ha cosechado muchos éxitos en las últimas décadas. Valga como ejemplo esta lista incompleta de sondas:
Todas estas sondas, y muchas otras que se pueden encontrar en esta lista en wikipedia, han hecho grandes contribuciones a conocer y entender el sistema solar. Es cierto que una sonda carece del glamour de una expedición tripulada, pero la cantidad de ciencia que se puede hacer en una expedición no tripulada, en comparación con el coste, hacen la empresa rentable.
Por desgracia, los dos problemas que mencioné en el último post, el coste del acceso al espacio y la construcción de hábitats autosuficientes, son problemas en los que, que yo sepa, no se está trabajando. Por ejemplo, el programa Constellation, que supuestamente va a reemplazar al Space Shuttle, es un intento de recrear el sistema de cápsulas Apollo-Saturn (¡de hace cuarenta años!) con tecnología del Shuttle. A día de hoy, el proyecto ha excedido el presupuesto y los plazos previstos, y el cohete Ares I, tal como está implementado, no tiene potencia suficiente para poner en órbita la cápsula Orion... que es su único cometido.
Hay que decir que el motivo por el cual no se abarata el acceso al espacio es una cuestión de demanda... pero tenemos aquí lógica circular: no se trabaja en reducir los costes del acceso al espacio porque la demanda es baja, pero la demanda es baja porque los costes del acceso al espacio son altos.
Es necesario entender cómo funciona el avance tecnológico. Para el viaje de Colón, por ejemplo, no fue necesario desarrollar barcos que puedieran atravesar el Atlántico ni técnicas de navegación, ni fue necesario adiestrar a los marineros. Toda la tecnología que necesitó Colón se había desarrollado durante la edad media, sirviendo a intereses comerciales: las galeras del Mediterráneo se fueron substituyendo por barcos más altos que puedieran adentrarse en los océanos, la introducción de la brújula permitió navegar sin ver la costa, el uso de la vela cuadrada hizo posible maniobrar los barcos durante el mal tiempo, y el conocimiento de los vientos alisios permitió aprovecharlos para navegar rápidamente hacia el oeste. Todos estos avances vinieron a cuajar al final del siglo XV, de forma que era inevitable que alguien acabara descubriendo América... impulsado por motivos políticos y comerciales.
El ejemplo contrario es la máquina de vapor. La capacidad del vapor para realizar trabajo se conocía al menos desde el siglo I d.C. Sin embargo, el trabajo en la sociedad romana lo hacían los esclavos, que son baratos y fáciles de reemplazar, así es que nadie vio la necesidad de cambiarlos por una máquina.
De la misma forma, es bastante posible que avances futuros en campos completamente independientes de la astronáutica ayuden a facilitar la colonización del sistema solar. Y al revés, necesidades futuras podrían aumentar el incentivo de investigar en astronáutica.
Métodos alternativos de propulsión los hay. De hecho, ya en los años 60 se consideraba a los cohetes químicos como primitivos - sólo el primer escalón en la conquista del espacio. Está la propulsión nuclear térmica, que hasta hoy no ha dado los resultados esperados. Los motores de plasma son prometedores, y podrían permitir viajes a Marte en cuestión de pocos meses, en lugar de un par de años, pero no sirven para despegar de la superficie de un planeta.
Y si queremos un poco de sabor de los años cuarenta, con enormes naves espaciales construidas como si fueran acorazados, tenemos Orion, o "propulsión nuclear pulsada". La idea es detonar bombas atómicas en un extremo de la nave. La onda de choque sería absorbidas por una plancha, sujeta por amortiguadores a la nave, acelerándola de esta forma. Este diseño permite construir naves mucho más grandes, más rápidas y con mucha más carga útil que las actuales. En los años 60 se llegaron a hacer tests exitosos con explosivos convencionales, así es que este sistema es quizá factible.
Excepto por el hecho de que para entrar en órbita haya que detonar varias docenas de bombas de fisión en la atmósfera, con la contaminación radiactiva que eso conlleva.
(Orion es un tema sensible para algunos cadetes del espacio. Los más conservadores se lamentan del abandono del sistema, y según ellos, con este sistema, la vida hoy en día sería como en las películas de ciencia ficción).
Otros métodos más exóticos son el ascensor espacial y los bucles de Lofstrom.
La idea del ascensor espacial es tender un cable desde la órbita geoestacionaria hasta la tierra, anclarlo a un contrapeso de forma que esté tirante, y enviar cápsulas que escalan el cable hasta la órbita deseada. Es una muy buena idea, excepto porque construir uno en la tierra requiere construir cables de miles de kilómetros de longitud con una enorme capacidad de tracción, lo cual es hoy por hoy imposible. Curiosamente, construir un ascensor espacial en Marte sería posible con la tecnología actual.
El bucle de Lofstrom es un concepto curioso. Consiste en un cable hueco de unos 2000 kilómetros de largo, mantenido en el aire a base de hacer pasar otro cable magnéticamente cargado a gran velocidad por su interior. La carga que se quiera poner en órbita se deposita en el bucle y se acelera magnéticamente. La idea es que este método es más factible que el ascensor espacial, y sería posible fabricarlo hoy mismo... si hubiera la demanda necesaria.
Vistas estas dificultades, hay una idea que se ha propagado por la ciencia ficción, que es que la colonización del espacio no será realizada por seres humanos, sino por sus sucesores, posiblemente cibernéticos. Un viaje lento a la estrella más cercana podría durar un par de siglos. Esto es imposible para un ser humano, pero no para un ordenador, que podría apagarse durante el trayecto y volvese a encender al llegar al destino. Esto enlaza con la idea de la "Singularidad".
Descrita brevemente, la idea de la singularidad es que el progreso tecnológico crece exponencialmente, y es posible llegar a un punto en el que los adelantos se produzcan en intervalos de meses, días, horas... y finalmente sea imposible para la mente humana mantenerse al corriente del avance tecnológico, que habrá sido asumido por inteligencias artificiales (las cuales a su vez diseñan inteligencias artificiales superiores).
A partir del momento en el que el avance tecnológico se acelera en cuestión de días u horas, el futuro es tan extraño que es imposible de predecir. Sería posible, por ejemplo, digitalizar el patrón cerebral de miles de personas, cargarlo en un ordenador con un entorno virtual y enviarlo a la estrella más cercana - todo ello tendría quizá el tamaño del camión hipotético que quise mandar a Alfa Centauri en el último post.
Esto se adentrá ya en el reino de la fantasía, y no me extenderé más. Pero quiero mencionar a escritores como Charlie Stross o Greg Egan, que se ocupan de estos temas.
Después de cinco posts y tanta palabrería, se me hace difícil escribir una conclusión. Aunque haya escrito sobre los "cadetes del espacio" en términos más bien negativos, tengo que admitir que hace unos años me habría contado entre ellos.
(Excepto por lo de la fascinación por las armas, esto es).
Hoy en día, sin embargo, considero la exploración tripulada del espacio (y la colonización) como una empresa desencaminada. Entre otras cosas, porque el enfoque actual está más dirigido hacia proyectos de prestigio nacional. "Flags and footprints" es el término que usan los estadounidenses, o sea, plantar una bandera, dejar unas cuantas huellas para la posteridad, y salir pitando.
(Aún así, si al fnal se organiza una misión a Marte, confesaré que seré el primero pegado al televisor viendo en directo los primeros pasos sobre la superficie marciana).
La exploración no tripulada del espacio, por el contrario, me parece una empresa muy loable, al igual que otros proyectos caros pero con beneficios a largo plazo, como mantener bases en la Antártida o investigar la fusión nuclear como fuente de energía.
Tengo que puntualizar que hablo aquí de la exploración del espacio con fondos públicos, como se ha hecho hasta ahora. Si alguien financiar una expedición con fondos privados, adelante - aunque la iniciativa privada es mucho más estricta con los análisis de costes / beneficios que una agencia gubernamental.
Lo que está claro es que, dado el coste de colonizar el espacio, no veo posible subsanar el agotamiento de los recursos aquí abajo expandiéndose por allá arriba. Los problemas que tenemos los vamos a tener que solucionar aquí, para bien o para mal.
He de decir en un inciso que, opuestos a los cadetes del espacio, en cualquier discusión sobre estos temas siempre se encuentra a gente que se va al extremo contrario: "¿por qué gastar tanto dinero en el espacio si hay hambre, guerras y pobreza en el mundo?". Tengo la impresión de que la desigualdad, la crueldad de unos hombres con otros y la estrechez de miras son problemas intrínsecos de la condición humana, y si tienen solución, habrá que encontrarla independientemente de si el futuro está en las estrellas o en las cavernas.
En cualquier caso, si el calentamiento global o el agotamiento de los recursos no pueden con nosotros, mas pronto o más tarde habrán nuevas tecnologías que faciliten el acceso al espacio. Y cuando sea el caso, a más de uno se le ocurrirá una forma rentable de abrir mercados más allá de la atmósfera.
Y en ese caso, el cielo es el límite...
- La sonda Galileo exploró Júpiter y sus satélites. La misión fue un éxito, aún cuando la antena principal de la sonda se averió, y hubo que hacer un apaño desde tierra para utilizar una antena secundaria para transmitir datos (a mucha menos velocidad).
- Mars Express y Mars Reconnaissance Orbiter han confeccionado los mapas más completos de Marte hasta ahora. MRO incluye una cámara de alta resolución, capaz de distinguir objetos de hasta 30 centímetros en la superficie de Marte.
- Los robots Spirit y Oportunity llevan cinco años estudiando la superficie de Marte. Originalmente estaban diseñados para sobrevivir durante 90 días, así es que han rendido unas veinte veces más que lo esperado.
- El telescopio Hubble ha hecho muchas de las mejores fotografías del espacio profundo, con una resolución imposible de alcanzar desde la superficie de la Tierra cuando se lanzó.
- La sonda NEAR Shoemaker entró en órbita y aterrizó en el asteroide Eros.
- La sonda Kepler estudia las estrellas cercanas a la Tierra en busca de planetas de tamaño terrestre, que serían difíciles de encontrar desde la superficie de la Tierra con los métodos actuales.
- La sonda Cassini ha hecho magníficas fotografías de Saturno, sus anillos y sus satélites, y transportó el módulo Huygens, que aterrizó en Titán y envió fotografías del descenso.
Todas estas sondas, y muchas otras que se pueden encontrar en esta lista en wikipedia, han hecho grandes contribuciones a conocer y entender el sistema solar. Es cierto que una sonda carece del glamour de una expedición tripulada, pero la cantidad de ciencia que se puede hacer en una expedición no tripulada, en comparación con el coste, hacen la empresa rentable.
Por desgracia, los dos problemas que mencioné en el último post, el coste del acceso al espacio y la construcción de hábitats autosuficientes, son problemas en los que, que yo sepa, no se está trabajando. Por ejemplo, el programa Constellation, que supuestamente va a reemplazar al Space Shuttle, es un intento de recrear el sistema de cápsulas Apollo-Saturn (¡de hace cuarenta años!) con tecnología del Shuttle. A día de hoy, el proyecto ha excedido el presupuesto y los plazos previstos, y el cohete Ares I, tal como está implementado, no tiene potencia suficiente para poner en órbita la cápsula Orion... que es su único cometido.
Hay que decir que el motivo por el cual no se abarata el acceso al espacio es una cuestión de demanda... pero tenemos aquí lógica circular: no se trabaja en reducir los costes del acceso al espacio porque la demanda es baja, pero la demanda es baja porque los costes del acceso al espacio son altos.
Es necesario entender cómo funciona el avance tecnológico. Para el viaje de Colón, por ejemplo, no fue necesario desarrollar barcos que puedieran atravesar el Atlántico ni técnicas de navegación, ni fue necesario adiestrar a los marineros. Toda la tecnología que necesitó Colón se había desarrollado durante la edad media, sirviendo a intereses comerciales: las galeras del Mediterráneo se fueron substituyendo por barcos más altos que puedieran adentrarse en los océanos, la introducción de la brújula permitió navegar sin ver la costa, el uso de la vela cuadrada hizo posible maniobrar los barcos durante el mal tiempo, y el conocimiento de los vientos alisios permitió aprovecharlos para navegar rápidamente hacia el oeste. Todos estos avances vinieron a cuajar al final del siglo XV, de forma que era inevitable que alguien acabara descubriendo América... impulsado por motivos políticos y comerciales.
El ejemplo contrario es la máquina de vapor. La capacidad del vapor para realizar trabajo se conocía al menos desde el siglo I d.C. Sin embargo, el trabajo en la sociedad romana lo hacían los esclavos, que son baratos y fáciles de reemplazar, así es que nadie vio la necesidad de cambiarlos por una máquina.
De la misma forma, es bastante posible que avances futuros en campos completamente independientes de la astronáutica ayuden a facilitar la colonización del sistema solar. Y al revés, necesidades futuras podrían aumentar el incentivo de investigar en astronáutica.
Métodos alternativos de propulsión los hay. De hecho, ya en los años 60 se consideraba a los cohetes químicos como primitivos - sólo el primer escalón en la conquista del espacio. Está la propulsión nuclear térmica, que hasta hoy no ha dado los resultados esperados. Los motores de plasma son prometedores, y podrían permitir viajes a Marte en cuestión de pocos meses, en lugar de un par de años, pero no sirven para despegar de la superficie de un planeta.
Y si queremos un poco de sabor de los años cuarenta, con enormes naves espaciales construidas como si fueran acorazados, tenemos Orion, o "propulsión nuclear pulsada". La idea es detonar bombas atómicas en un extremo de la nave. La onda de choque sería absorbidas por una plancha, sujeta por amortiguadores a la nave, acelerándola de esta forma. Este diseño permite construir naves mucho más grandes, más rápidas y con mucha más carga útil que las actuales. En los años 60 se llegaron a hacer tests exitosos con explosivos convencionales, así es que este sistema es quizá factible.
Excepto por el hecho de que para entrar en órbita haya que detonar varias docenas de bombas de fisión en la atmósfera, con la contaminación radiactiva que eso conlleva.
(Orion es un tema sensible para algunos cadetes del espacio. Los más conservadores se lamentan del abandono del sistema, y según ellos, con este sistema, la vida hoy en día sería como en las películas de ciencia ficción).
Otros métodos más exóticos son el ascensor espacial y los bucles de Lofstrom.
La idea del ascensor espacial es tender un cable desde la órbita geoestacionaria hasta la tierra, anclarlo a un contrapeso de forma que esté tirante, y enviar cápsulas que escalan el cable hasta la órbita deseada. Es una muy buena idea, excepto porque construir uno en la tierra requiere construir cables de miles de kilómetros de longitud con una enorme capacidad de tracción, lo cual es hoy por hoy imposible. Curiosamente, construir un ascensor espacial en Marte sería posible con la tecnología actual.
El bucle de Lofstrom es un concepto curioso. Consiste en un cable hueco de unos 2000 kilómetros de largo, mantenido en el aire a base de hacer pasar otro cable magnéticamente cargado a gran velocidad por su interior. La carga que se quiera poner en órbita se deposita en el bucle y se acelera magnéticamente. La idea es que este método es más factible que el ascensor espacial, y sería posible fabricarlo hoy mismo... si hubiera la demanda necesaria.
Vistas estas dificultades, hay una idea que se ha propagado por la ciencia ficción, que es que la colonización del espacio no será realizada por seres humanos, sino por sus sucesores, posiblemente cibernéticos. Un viaje lento a la estrella más cercana podría durar un par de siglos. Esto es imposible para un ser humano, pero no para un ordenador, que podría apagarse durante el trayecto y volvese a encender al llegar al destino. Esto enlaza con la idea de la "Singularidad".
Descrita brevemente, la idea de la singularidad es que el progreso tecnológico crece exponencialmente, y es posible llegar a un punto en el que los adelantos se produzcan en intervalos de meses, días, horas... y finalmente sea imposible para la mente humana mantenerse al corriente del avance tecnológico, que habrá sido asumido por inteligencias artificiales (las cuales a su vez diseñan inteligencias artificiales superiores).
A partir del momento en el que el avance tecnológico se acelera en cuestión de días u horas, el futuro es tan extraño que es imposible de predecir. Sería posible, por ejemplo, digitalizar el patrón cerebral de miles de personas, cargarlo en un ordenador con un entorno virtual y enviarlo a la estrella más cercana - todo ello tendría quizá el tamaño del camión hipotético que quise mandar a Alfa Centauri en el último post.
Esto se adentrá ya en el reino de la fantasía, y no me extenderé más. Pero quiero mencionar a escritores como Charlie Stross o Greg Egan, que se ocupan de estos temas.
Después de cinco posts y tanta palabrería, se me hace difícil escribir una conclusión. Aunque haya escrito sobre los "cadetes del espacio" en términos más bien negativos, tengo que admitir que hace unos años me habría contado entre ellos.
(Excepto por lo de la fascinación por las armas, esto es).
Hoy en día, sin embargo, considero la exploración tripulada del espacio (y la colonización) como una empresa desencaminada. Entre otras cosas, porque el enfoque actual está más dirigido hacia proyectos de prestigio nacional. "Flags and footprints" es el término que usan los estadounidenses, o sea, plantar una bandera, dejar unas cuantas huellas para la posteridad, y salir pitando.
(Aún así, si al fnal se organiza una misión a Marte, confesaré que seré el primero pegado al televisor viendo en directo los primeros pasos sobre la superficie marciana).
La exploración no tripulada del espacio, por el contrario, me parece una empresa muy loable, al igual que otros proyectos caros pero con beneficios a largo plazo, como mantener bases en la Antártida o investigar la fusión nuclear como fuente de energía.
Tengo que puntualizar que hablo aquí de la exploración del espacio con fondos públicos, como se ha hecho hasta ahora. Si alguien financiar una expedición con fondos privados, adelante - aunque la iniciativa privada es mucho más estricta con los análisis de costes / beneficios que una agencia gubernamental.
Lo que está claro es que, dado el coste de colonizar el espacio, no veo posible subsanar el agotamiento de los recursos aquí abajo expandiéndose por allá arriba. Los problemas que tenemos los vamos a tener que solucionar aquí, para bien o para mal.
He de decir en un inciso que, opuestos a los cadetes del espacio, en cualquier discusión sobre estos temas siempre se encuentra a gente que se va al extremo contrario: "¿por qué gastar tanto dinero en el espacio si hay hambre, guerras y pobreza en el mundo?". Tengo la impresión de que la desigualdad, la crueldad de unos hombres con otros y la estrechez de miras son problemas intrínsecos de la condición humana, y si tienen solución, habrá que encontrarla independientemente de si el futuro está en las estrellas o en las cavernas.
En cualquier caso, si el calentamiento global o el agotamiento de los recursos no pueden con nosotros, mas pronto o más tarde habrán nuevas tecnologías que faciliten el acceso al espacio. Y cuando sea el caso, a más de uno se le ocurrirá una forma rentable de abrir mercados más allá de la atmósfera.
Y en ese caso, el cielo es el límite...
lunes 21 de septiembre de 2009
El ocaso de los cadetes del espacio, parte IV: Con los pies en el suelo, y mirando las estrellas
Me voy a extender explicando los múltiples y grandes problemas a los que se enfrenta la colonización del espacio. Es importante distinguir que voy a hablar de colonización del espacio, y no de exploración del espacio, que es un tema diferente al que no se aplica lo que voy a decir y del que hablaré en el próximo post.
Voy a basarme en parte en los temas de este post del blog de Charlie Stross, un escritor escocés de ciencia ficción con un blog muy activo, y a menudo interesante. El post se llama The high frontier redux, y creó bastante revuelo cuando se publicó. En la sección de comentarios se pueden encontrar muchos ejemplos de cadetes del espacio con todas las de la ley.
Voy a citar a Douglas Adams: "El espacio es grande. No te puedes imaginar lo brutalmente, inmensamente, apabullantemente grande que es. O sea, que a lo mejor te piensas que hay un buen trecho andando hasta la farmacia, pero eso no es nada comparado con el espacio".
Supongamos que la distancia de la Tierra al sol (unos 150 millones de kilómetros) fuera un metro. La Luna estaría a unos 2 milímetros de la Tierra. Marte estaría a metro y medio del sol, Júpiter a 5 metros, y Plutón a 30 metros. El cinturón de Kuiper, que contiene muchos planetoides helados como Plutón, se extendería desde 30 metros de distancia del sol hasta 55 metros. O sea, que el sistema solar cabría dentro de un campo de fútbol, y los planetas hasta Saturno estarían dentro del círculo central.
Ahora bien, la nube de Oort, que contiene los cometas de largo período, empezaría a cinco kilómetros del sol y acabaría alrededor de 50 kilómetros.
Y para llegar a la estrella más cercana, Próxima Centauri, habría que andar 250 kilómetros.
Para dar un poco de perspectiva, la sonda más rápida jamás lanzada, Voyager 1, ha tardado 22 años en recorrer 108 metros. Y si esto parece lento, pensemos que a la velocidad más grande posible, la velocidad de la luz, se tardarían ocho minutos en recorrer un metro, y cuatro años en recorrer los 250 kilómetros hasta Próxima Centauri.
Pero supongamos que nos lo queremos tomar con calma, y volamos a Próxima Centauri a un 10% de la velocidad de la luz (o sea, tardando unos 40 años). Supongamos que tenemos algo como el Space Shuttle, que pesa unas 26 toneladas completamente cargado. En el peso están incluidas las alas, que no son necesarias para un vuelo interestelar, pero vamos a suponer que en lugar de alas tenemos elementos estructurales que pesan lo mismo. El tamaño del Shuttle es aproximadamante el de un avión de pasajeros pequeño, que puede acoger a quizá diez personas con cierto comfort. Además, 26 toneladas está cerca de lo que pesa un camión con remolque cargado. Para acelerar un vehículo al 10% de la velocidad de la luz usamos la fórmula relativista de la energía cinética:
Para una masa de 26 toneladas, nos da una energía de 1.1788E+19 julios. Esto equivale a unos 2817 megatones de potencia explosiva (la bomba más potente jamás detonada, Tsar Bomba, tuvo una magnitud de 50 megatones). Para dar un poco de perspectiva, la central nuclear de Cofrentes entrega una potencia de unos 1100 MW, así es que haría falta usar toda la energía de la central nuclear durante 339 años para enviar el equivalente de un solo camión a la estrella más cercana de forma que los tripulantes no se mueran de viejos antes de llegar.
La forma más conveniente de generar esta energía sería convertir unos 130 kilos de materia en energía. La mejor forma de hacerlo es con una reacción materia - antimateria. Por desgracia, con la tecnología actual se tardarían unos 2000 millones de años en producir un gramo de antihidrógeno.
Esto ignorando el peso de la comida, agua y aire que habría que transportar para suministrar a diez personas durante esos 40 años. Además, la energía que he indicado es sólo para acelerar la nave - la misma energía habría que gastarla en volver a frenar en el destino.
(Y no me voy a liar con la ecuación del cohete, que dice la masa total de propelente que hay que cargar crece exponencialmente con la velocidad que se quiere alcanzar).
Creo que se puede afirmar que los viajes interestelares son hoy por hoy imposibles.
La única (remota) posibilidad son las naves generacionales, un concepto bastante usado en ciencia ficción: una nave capaz de contener el equivalente de un pueblo pequeño (de un centenar a varios miles de tripulantes), con una velocidad mucho más reducida. La idea es que el viaje dure centenares o miles de años, y los descendientes de los colonos originales son los que llegan al destino. Lo que no está claro es cuál es el tamaño más pequeño necesario para que una sociedad sea estable, ni qué tipo de organización social sería necesario para mantener tal sociedad estable durante miles de años, algo que no se ha conseguido en la historia de la humanidad (lo único que se me ocurre es una sociedad fuertemente reglamentada, como un monasterio).
Si nos limitamos a colonizar solamente el sistema solar, la situación está algo mejor (entendiendo "algo mejor" como "remotamente posible en lugar de absolutamente descabellado"). Un viaje a Marte vendría a llevar, con tecnología actual, unos nueve meses, y un viaje a Júpiter, unos dos años. Varios astronautas han superado misiones en las estaciones espaciales Mir y Salyut de duraciones similares sin secuelas permanentes, así es que tales viajes son posibles.
El primer problema aquí es abandonar la Tierra. Por ejemplo, el cohete Ariane 5 puede poner unas 6 toneladas en orbita geoestacionaria. El coste de un lanzamiento está cifrado en 120 millones de dólares, lo cual nos da un coste por kilo de 20000 dólares. Esto significa que, hoy por hoy, no hay ningún recurso en el espacio que valga la pena explotar a ese precio, porque nunca vamos a recuperar la enorme inversión. Si la Luna estuviera hecha de oro, seguiría sin valer la pena establecer una colonia para minarlo y traerlo a la Tierra. De hecho, se sabe que muchos asteroides tienen una composición de níquel, hierro, y posiblemente otros elementos raros como platino, y podrían cubrir la demanda de la industria terrestre durante miles de años. Aún así, no es rentable minarlos.
El segundo problema es que, por decirlo de una manera suave, el sistema solar es un baldío. Cualquier colonia va a tener que llevar su propio aire, agua, alimentos, y medios para protegerse del entorno, que es mucho más inhóspito que el peor desierto de la Tierra. Y aún si pudiéramos construir una colonia autosuficiente, reciclando indefinidamente el agua y el aire y produciendo alimentos, cuando una cafetera se averíe habría que enviar una nueva desde la Tierra, porque allá afuera faltan los recursos para producir cosas más complicadas que una pala. Las rocas lunares contienen hierro, aluminio y titanio, pero no sé si en concentraciones suficientes como para que les fueran útiles a los posibles colonos. El suelo de Marte contiene óxido de hierro (por eso es rojo), pero tampoco sé si es factible explotarlo para fundir acero.
Y si una colonia tiene que ser autosuficiente... entonces no hay muchos motivos para construirla en la superficie de un planeta. Después de todo, en órbita hay energía más que de sobra (en forma de radiación solar), y uno se ahorra el consumo de combustible para aterrizar y despegar desde el fondo del pozo gravitatorio que representa un planeta. Siendo aún más extremos, si fuera posible construir asentamientos totalmente autosuficientes, sería más rentable ponerlos en el desierto del Sahara, donde al menos hay aire, se puede pasear en mangas de camisa, y comerciar con el resto de la humanidad no implica distancias de millones de kilómetros. Pero no veo a mucha gente proponiendo planes para colonizar el Sáhara, o el desierto de Gobi, o la Patagonia.
El único intento de construir un hábitat autosuficiente, Biosfera 2, fracasó estrepitosamente, en parte por problemas técnicos, y en parte por desavenencias entre los inquilinos. No significa que sea imposible construir uno, pero el problema es que no está claro cuál es la ecología más pequeña que pueda ser estable, ni cuál es la sociedad humana más pequeña que sea asimismo estable.
Ninguna de estas dos dificultades es completamente insalvable. En el próximo post explicaré cómo veo yo el futuro, y qué posibles avenidas de progreso existen.
To be continued...
Voy a basarme en parte en los temas de este post del blog de Charlie Stross, un escritor escocés de ciencia ficción con un blog muy activo, y a menudo interesante. El post se llama The high frontier redux, y creó bastante revuelo cuando se publicó. En la sección de comentarios se pueden encontrar muchos ejemplos de cadetes del espacio con todas las de la ley.
Voy a citar a Douglas Adams: "El espacio es grande. No te puedes imaginar lo brutalmente, inmensamente, apabullantemente grande que es. O sea, que a lo mejor te piensas que hay un buen trecho andando hasta la farmacia, pero eso no es nada comparado con el espacio".
Supongamos que la distancia de la Tierra al sol (unos 150 millones de kilómetros) fuera un metro. La Luna estaría a unos 2 milímetros de la Tierra. Marte estaría a metro y medio del sol, Júpiter a 5 metros, y Plutón a 30 metros. El cinturón de Kuiper, que contiene muchos planetoides helados como Plutón, se extendería desde 30 metros de distancia del sol hasta 55 metros. O sea, que el sistema solar cabría dentro de un campo de fútbol, y los planetas hasta Saturno estarían dentro del círculo central.
Ahora bien, la nube de Oort, que contiene los cometas de largo período, empezaría a cinco kilómetros del sol y acabaría alrededor de 50 kilómetros.
Y para llegar a la estrella más cercana, Próxima Centauri, habría que andar 250 kilómetros.
Para dar un poco de perspectiva, la sonda más rápida jamás lanzada, Voyager 1, ha tardado 22 años en recorrer 108 metros. Y si esto parece lento, pensemos que a la velocidad más grande posible, la velocidad de la luz, se tardarían ocho minutos en recorrer un metro, y cuatro años en recorrer los 250 kilómetros hasta Próxima Centauri.
Pero supongamos que nos lo queremos tomar con calma, y volamos a Próxima Centauri a un 10% de la velocidad de la luz (o sea, tardando unos 40 años). Supongamos que tenemos algo como el Space Shuttle, que pesa unas 26 toneladas completamente cargado. En el peso están incluidas las alas, que no son necesarias para un vuelo interestelar, pero vamos a suponer que en lugar de alas tenemos elementos estructurales que pesan lo mismo. El tamaño del Shuttle es aproximadamante el de un avión de pasajeros pequeño, que puede acoger a quizá diez personas con cierto comfort. Además, 26 toneladas está cerca de lo que pesa un camión con remolque cargado. Para acelerar un vehículo al 10% de la velocidad de la luz usamos la fórmula relativista de la energía cinética:
Para una masa de 26 toneladas, nos da una energía de 1.1788E+19 julios. Esto equivale a unos 2817 megatones de potencia explosiva (la bomba más potente jamás detonada, Tsar Bomba, tuvo una magnitud de 50 megatones). Para dar un poco de perspectiva, la central nuclear de Cofrentes entrega una potencia de unos 1100 MW, así es que haría falta usar toda la energía de la central nuclear durante 339 años para enviar el equivalente de un solo camión a la estrella más cercana de forma que los tripulantes no se mueran de viejos antes de llegar.
La forma más conveniente de generar esta energía sería convertir unos 130 kilos de materia en energía. La mejor forma de hacerlo es con una reacción materia - antimateria. Por desgracia, con la tecnología actual se tardarían unos 2000 millones de años en producir un gramo de antihidrógeno.
Esto ignorando el peso de la comida, agua y aire que habría que transportar para suministrar a diez personas durante esos 40 años. Además, la energía que he indicado es sólo para acelerar la nave - la misma energía habría que gastarla en volver a frenar en el destino.
(Y no me voy a liar con la ecuación del cohete, que dice la masa total de propelente que hay que cargar crece exponencialmente con la velocidad que se quiere alcanzar).
Creo que se puede afirmar que los viajes interestelares son hoy por hoy imposibles.
La única (remota) posibilidad son las naves generacionales, un concepto bastante usado en ciencia ficción: una nave capaz de contener el equivalente de un pueblo pequeño (de un centenar a varios miles de tripulantes), con una velocidad mucho más reducida. La idea es que el viaje dure centenares o miles de años, y los descendientes de los colonos originales son los que llegan al destino. Lo que no está claro es cuál es el tamaño más pequeño necesario para que una sociedad sea estable, ni qué tipo de organización social sería necesario para mantener tal sociedad estable durante miles de años, algo que no se ha conseguido en la historia de la humanidad (lo único que se me ocurre es una sociedad fuertemente reglamentada, como un monasterio).
Si nos limitamos a colonizar solamente el sistema solar, la situación está algo mejor (entendiendo "algo mejor" como "remotamente posible en lugar de absolutamente descabellado"). Un viaje a Marte vendría a llevar, con tecnología actual, unos nueve meses, y un viaje a Júpiter, unos dos años. Varios astronautas han superado misiones en las estaciones espaciales Mir y Salyut de duraciones similares sin secuelas permanentes, así es que tales viajes son posibles.
El primer problema aquí es abandonar la Tierra. Por ejemplo, el cohete Ariane 5 puede poner unas 6 toneladas en orbita geoestacionaria. El coste de un lanzamiento está cifrado en 120 millones de dólares, lo cual nos da un coste por kilo de 20000 dólares. Esto significa que, hoy por hoy, no hay ningún recurso en el espacio que valga la pena explotar a ese precio, porque nunca vamos a recuperar la enorme inversión. Si la Luna estuviera hecha de oro, seguiría sin valer la pena establecer una colonia para minarlo y traerlo a la Tierra. De hecho, se sabe que muchos asteroides tienen una composición de níquel, hierro, y posiblemente otros elementos raros como platino, y podrían cubrir la demanda de la industria terrestre durante miles de años. Aún así, no es rentable minarlos.
El segundo problema es que, por decirlo de una manera suave, el sistema solar es un baldío. Cualquier colonia va a tener que llevar su propio aire, agua, alimentos, y medios para protegerse del entorno, que es mucho más inhóspito que el peor desierto de la Tierra. Y aún si pudiéramos construir una colonia autosuficiente, reciclando indefinidamente el agua y el aire y produciendo alimentos, cuando una cafetera se averíe habría que enviar una nueva desde la Tierra, porque allá afuera faltan los recursos para producir cosas más complicadas que una pala. Las rocas lunares contienen hierro, aluminio y titanio, pero no sé si en concentraciones suficientes como para que les fueran útiles a los posibles colonos. El suelo de Marte contiene óxido de hierro (por eso es rojo), pero tampoco sé si es factible explotarlo para fundir acero.
Y si una colonia tiene que ser autosuficiente... entonces no hay muchos motivos para construirla en la superficie de un planeta. Después de todo, en órbita hay energía más que de sobra (en forma de radiación solar), y uno se ahorra el consumo de combustible para aterrizar y despegar desde el fondo del pozo gravitatorio que representa un planeta. Siendo aún más extremos, si fuera posible construir asentamientos totalmente autosuficientes, sería más rentable ponerlos en el desierto del Sahara, donde al menos hay aire, se puede pasear en mangas de camisa, y comerciar con el resto de la humanidad no implica distancias de millones de kilómetros. Pero no veo a mucha gente proponiendo planes para colonizar el Sáhara, o el desierto de Gobi, o la Patagonia.
El único intento de construir un hábitat autosuficiente, Biosfera 2, fracasó estrepitosamente, en parte por problemas técnicos, y en parte por desavenencias entre los inquilinos. No significa que sea imposible construir uno, pero el problema es que no está claro cuál es la ecología más pequeña que pueda ser estable, ni cuál es la sociedad humana más pequeña que sea asimismo estable.
Ninguna de estas dos dificultades es completamente insalvable. En el próximo post explicaré cómo veo yo el futuro, y qué posibles avenidas de progreso existen.
To be continued...
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